Estos revestimientos constituyen la primera línea de defensa contra la corrosión externa y generalmente proporcionan una protección excelente. No obstante, estos revestimientos pueden sufrir deterioro con el tiempo, debido a la absorción de agua, presiones y, o, abrasiones derivadas de la compactación del suelo, daños causados por las raíces, ataques bacteriológicos y muchas otras causas.
Una vez dañado o deteriorado el revestimiento, las superficies de acero expuestas al medio electrolito (tierra o agua) quedan sujetas a la pérdida de masa metálica y, si esta condición se mantiene por algún tiempo, la corrosión y las fugas serán inevitables. Donde es necesario protejer la estructura con un sitema de protección catódica. |
   
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